Carmen está revisando sus objetivos…

Cierro los ojos intentando concentrarme pero no puedo. Apenas he desayunado…, bueno…, un café con leche. ¿Por qué me cuesta tomar aire? 

Mis ojos se sitúan en la agenda y la lista de objetivos que estoy revisando. Los escribí el año pasado cuando empecé a recibir correos en mi bandeja de entrada diciendo: << ¡Es la hora! ¡Haz balance y marca tus objetivos para el 2015! >> Y un mes después estoy recibiendo mensajes del tipo: << ¿Cómo van tus objetivos? ¿Se van a quedar sólo en buenas intenciones? >>

 Los correos  no sólo se acumulan en mi bandeja de entrada; también parece que los llevo cargando en mi cabeza, en mi pecho, en mi estómago… Tengo la sensación de que estoy viviendo fuera de mi ritmo, de mi centro…, con el reloj o los tiempos que marcan otros. Es como si la vida dependiera sólo de un calendario y Enero es el mes de ponerse objetivos que después hay que evaluar a final de año.

Si tus ritmos se sincronizan con este calendario, genial; pero en mi caso he estrenado el año agobiada por lo que tengo que hacer y con sensación de ir retrasada en mis “deberes”. ¿Pero para qué? Cada uno tiene sus prioridades, sus tiempos. Lo que me pide el cuerpo es  ser coherente con mi vida: decidir yo cuál es el mes adecuado para empezar.

De momento voy a vaciar mi bandeja de entrada, dar carpetazo al agobio en el que me he metido y centrarme.

El año pasado acabé muy cansada y quiero recuperar mi energía, ¡sentir que vuelvo a respirar! Necesito tiempo para conectar con la ilusión, la alegría, la esperanza…, y que mis ojos sean capaces de visualizar el siguiente paso que tengo que dar.

Nota para recordar en mi agenda:

No empieces el año acelerada por cumplir objetivos, primero necesitas crear la energía adecuada para poder enfocarte en ellos”.

 

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