Un trofeo en la escalera

Son las doce de la mañana y Rocío ha decidido salir para ver si dando un paseo recupera la inspiración. Lleva tres días en los que crear se ha convertido casi en una obligación; siente la cabeza pesada y sus ojos cansados miran sin ver, como si estuviera permanentemente en un estado de somnolencia.

Trofeo en las escalera

Al llegar a su portal se detiene, no puede creer lo que ve: alguien ha abandonado un trofeo en lo alto de la escalera de la urbanización. Se acerca con curiosidad y lo observa, pero no hay ninguna inscripción que delate su procedencia.

  –¿Y si fuera una señal? ¿Y si fuera la respuesta que necesitaba  escuchar?-, se dice.

  Rocío decide echar mano de su intuición,  respira, cierra  los ojos y se pregunta: 

– ¿Qué representa esto para mí?

Las respuestas que recibe son claras: la copa es un símbolo de éxito, reconocimiento y triunfo; y la escalera representa un camino, una serie de de pasos,  un proceso  de crecimiento y evolución interior que se manifiesta en el exterior.

– ¡Muy bien, ya lo entiendo!-, y sigue preguntando a su intuición:

-¿En este puzzle de ideas dónde estoy yo?-, y abriendo los ojos  advierte que se encuentra  de pie hacia la  mitad de la escalera, exactamente en el tercer escalón.

Rocío recuerda que en el primer peldaño había aprendido a creer en su talento y a hacerle un hueco en su vida.

En el segundo peldaño había buscado la coherencia entre su vida,  su talento y el lanzamiento de su propio proyecto profesional.

Y en el tercero el mensaje trataba sobre su visión del éxito y el dinero: desde pequeña había escuchado que de la artesanía no se podía vivir y este pensamiento le había impedido poner en valor sus creaciones.

El trofeo está  al final de la escalera, a 4 escalones de ella. Es el momento de subir otro peldaño: la siguiente lección consiste en permitirse sostener sus miedos para hacerse visible al mundo. ¡Es hora de pensar a lo grande y mostrar su singularidad!

Observa por última vez la copa y le da las gracias. Seguramente su musa había desaparecido el día que había olvidado sus logros personales -su propio trofeo- en cualquier escalera.

Rocío se apresura a buscar las llaves en el bolso; está deseando llegar a casa, su máquina de coser, los lápices de colores, las telas y la arcilla la esperan… ¡La avalancha creativa ha vuelto!

 PD:foto del curso profesionalizarte

 Estas líneas están dedicadas al grupo de artesanos que están participando en el proyecto “ProfesionalizArte” un programa pionero  creado y coordinado por la Asociación de Agentes de Desarrollo Local de Alicante en el que he participado como docente. Les felicito por su coraje y les deseo de corazón que sigan avanzado  en su  escalera. 

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