De ingeniera a empresaria

 

Hola soy Ana, casada, mamá de 2 niños y a punto de cumplir los 39 años he apostado por ser emprendedora creando mi propia empresa de ropa infantil.

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Con 18 años decidí estudiar ingeniería industrial, una profesión que  me gusta y en la que  me he desarrollado coordinando proyectos.

Desde joven he sentido la  inquietud de crear y poder tener un negocio propio pero debido a mi trabajo de proyectista  y la dedicación a mi familia veía imposible poder sacar tiempo para poder hacer algo más.

La inspiración definitiva surge hace tres años cuando soy madre de mi primera hija Ayla. En ese momento me sumerjo en el mundo de la moda infantil y  mi cabeza comenzó a generar ideas.

Hay quien me ha dicho que ser emprendedora tal y como anda el patio es una locura.  Y no te niego que hay momentos en los que me tiemblan las piernas, pero  en mi caso, este proyecto es la manera que tengo de dar respuesta a mis inquietudes profesionales y afrontar la inestabilidad laboral que también afecta a mi sector.

Si alguna madre me lee sabrá que es un reto poner en marcha una empresa durante la baja maternal con un niño de meses y una hermana mayor de tres años. Sé que tengo que sacar el máximo partido a cada hora del día y aunque acabo agotada, es un cansancio bañado de ilusión.

Quizás esta actitud la he heredado de mi padre que  ha sido gerente de una empresa familiar y desde niña lo recuerdo buscando oportunidades y gestionando las  crisis del negocio.

Un factor clave para mí ha sido no encasillarme en una determinada profesión. Analizando lo que me gusta  hacer y mi experiencia profesional siento que mi talento está relacionado con crear, proyectar ideas y hacerlas con detalle, calidad y  creatividad…

Recuerdo que al finalizar selectividad estudiar una ingeniería estaba entre las mejores salidas profesionales. Parecía que había carreras en las que la calidad de vida y el futuro profesional estaban garantizados y la mía era una de ellas.

Ahora te digo que mi mejor salida soy yo. Creo que es necesario potenciar el autoconocimiento de los  jóvenes y profesionales para aprender a proyectar nuestro mapa  laboral en un  entorno de incertidumbre. Al fin y al cabo no hay «edificio» que se mantenga sin una buena estructura y cimientos personales. 

Y si vas apostar por un proyecto propio es muy importante que te  sientas orgullosa de ti.  El futuro se crea día a día y necesitas toda la fuerza del mundo para afrontar las batallas que tienes que afrontar desde que surge la idea hasta que puede sostenerse y ser rentable. 

Y hasta aquí mi viaje, mucha suerte y me despido con la frase que me impulsa cada mañana:

¡ El que la sigue la consigue!10714379_499139180189568_6278319050111597304_o

 

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